De todas las veces en las que Pablo estuvo preso, hay una en particular que llama mucho mi atención. Se trata de aquella ocasión en la que se encontraba en el rincón más escondido de una cárcel y estaba atado hasta los pies. A eso de la media noche, sólo hizo lo que mejor sabía hacer: oró y cantó a Dios con todas sus fuerzas, y tales fueron esas fuerzas que el resto de los presos lo podían escuchar. De repente, sobrevino un gran terremoto que hizo que todas las rejas de las celdas se abrieran y todas las cadenas de los presos se soltaran.
Me imagino ese momento: están todos durmiendo, en plena oscuridad, cada uno en su propio encierro, escuchando, y tal vez soportando, a unos hombres cantando quizás con una voz no muy bella, y de repente todo se estremece; las puertas se abren, las cadenas se sueltan... pero nadie se movió de su lugar. Pienso que tal fue el asombro de todos, que no les dio tiempo ni de emitir sonido alguno. El carcelero en su desesperación, quiso matarse, porque pensó que todos habían escapado, pero no fue así... Pablo lo detuvo, y el hombre sólo reconoció lo que había pasado: la liberación que sólo proviene de Dios, y quiso saber cómo obtenerla... Todo porque una persona decidió cantar con todas sus fuerzas.
Ahora bien, en el mundo en el que nos encontramos, cada persona se encierra en su propia cárcel, podemos llamarlas pruebas, rencores, adicciones, mentiras, falta de perdón... y así continua una larga lista. Todos hemos pasado por ese oscuro momento, pero la diferencia entre salir de esa cárcel, o no, está en cantar. ¡Si!, canta con todas tus fuerzas, háblale a Dios con todo tu corazón, de tal forma que todos puedan ver a simple vista que eres libre de lo que fuiste alguna vez, que Dios te escucha y responde soltando las cadenas que alguna vez te oprimieron, llámese tristeza, aflicción, dolor, confusión, o lo que sea... Dios te puede librar de todo si sólo así lo deseas.
La adoración trae liberación... así como esos presos se les soltaron las cadenas por una persona que cantó y oró con todo su corazón, las personas que se encuentran a tu alrededor podrán ver ese "terremoto" que removió lo que te encerraba haciéndote libre, y que del mismo modo puede ocurrir con ellos también, si sólo deciden cantar con todas sus fuerzas.
La adoración trae liberación... así como esos presos se les soltaron las cadenas por una persona que cantó y oró con todo su corazón, las personas que se encuentran a tu alrededor podrán ver ese "terremoto" que removió lo que te encerraba haciéndote libre, y que del mismo modo puede ocurrir con ellos también, si sólo deciden cantar con todas sus fuerzas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario